¿Por qué? ¿Cuál es el propósito o significado? ¿Realmente
estaba pasando?
Las preguntas inundaban mi cabeza. Lo que veía era imposible
de creer.
Yo estaba muerto de miedo, mis manos temblaban, respiraba
con dificultad y podía sentir el fuerte latir de mi sangre.
Ella se elevó unos tres metros, permanecía con los ojos
cerrados. La alegría se reflejaba en su rostro. Lo que acababa de suceder la llenaba de felicidad y placer. Permaneció
inmóvil durante uno o dos minutos. Fue en ese momento cuando traté de hablarle,
pero no pude articular una sola palabra.
La lluvia hizo su aparición de forma intempestiva, los rayos
empezaron a iluminar la escena, el ruido de los truenos era insignificante en
comparación con el sonido acelerado de mi corazón. Desde su posición, por fin abrió los
ojos, miraba fijamente el cielo y empezó a hablar. No sé qué dijo, no pude
distinguir ninguna palabra. La lluvia, los latidos de mi corazón y los truenos
me imposibilitaban la audición.
Cecilia bajó suavemente la vista hasta donde yo estaba.
Muerto de miedo dije su nombre. No hubo respuesta.
Sus ojos comenzaron a cambiar del color miel, a un blanco
profundo. Su cabello también sufrió transformación, pero no podría explicarlo.
Era multicolor, similar a un arcoíris, transparente y con destellos lumínicos
de diferentes tonalidades. Su piel, de por sí blanca, empezó a palidecer
rápidamente al punto de la transparencia. La tormenta parecía no ocurrir para
ella. Las gotas no mojaban su ropa ni su piel, como si nada pudiera tocar su
ser etéreo.
La escena tan distante de la realidad me hizo creer que
estaba a punto de la locura. No entendía nada. No sabía cómo actuar y el pánico
me estaba matando.
—Me encantaría volar —exclamó como si nada. Como si no
estuviera pasando, estaba "ida", tan despegada de su realidad. ¿Acaso
era yo el que estaba fuera de la realidad? después de todo, yo era el único que
veía la escena surrealista. Me sentía a punto del desmayo cuando por fin
aconteció lo inevitable.
La lluvia hacía imposible mantener la vista
hacia donde ella estaba, en un pestañeo, ella desapareció.
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