Escurriéndose lentamente sobre mi rostro, la luz del día
me despertó de forma non grata.
Me levanté con desgano. Del otro lado de la cama pude observar la silueta de
Cecilia. Fui directo al baño. Regresé a la cama y ella me recibió expectante
con un abrazo.
—¿No vas a ir a trabajar?
—Mi amor, es sábado.
—¡Oh!, que bueno, entonces nos quedaremos acostados hasta
medio día ¿verdad?
—Eso espero. Ojalá
no te llamen de la oficina.
—No creo que me necesiten. No te preocupes.
A eso de las 11:00 a.m. los golpes en la puerta nos
asustaron, eran muy intensos, desesperados.
—¡Chava!
Cecilia me miró con desdén.
—Otra vez Ángel.
Amor es tu hermano. Ábrele tú.
—Oqueí— contesté con vehemencia.
Los golpes se oyeron más violentos.
—¡Ya voy! -grité en dirección a la puerta, y fui a abrir.
Cuando abrí me sorprendió el semblante de mi hermano.
—¿Qué tienes? te ves muy mal.
—¡Oh! que bueno que estás en casa— Me hizo a un lado con
su brazo derecho y fue corriendo al baño. En su camino se encontró a Ceci y la
saludó sin detenerse.
—¿Entonces no me ibas a invitar a ver el partido de hoy?¾ Le dije desde afuera del baño.
—Te invite hace 15 días y no quisiste ir. No vuelvo a
gastar dinero a lo wey.
Se oyó caer el agua del depósito. Ángel salió del baño.
—¡Uff!, por
poquito y no la cuento, gracias.
¡Ah! se me olvidaba. ¿Tienes cambio que me prestes? ya
voy retrasado y necesito para el taxi.
—Mmm ... déjame ver, pero no creo. Solamente tengo diez
pesos, ¿te sirven?
—Bueno, sí, gracias.
—Aunque, si no te gusta tirar tu dinero...
—¿Que quieres decir?
—Seamos sinceros, tú y ella siempre se andan peleando.
—Pues si, pero esta es la última oportunidad que le doy,
te juro que si tenemos una discusión más, ya nunca regresaré con ella.
—Espero que no tengas que romper tu promesa hermano.
—Si, yo también. ¡Oye! ¿Viste las noticias ayer en la
noche? yo digo que es otro distractor, pero muy descarado.
—No ¿qué?
—Pues que están desapareciendo personas en el norte del
país.
—Pero no tiene nada de extraordinario. —Le interrumpí. —Las
" desaparece" el narco, ya ves que en el norte está pesado.
—Lo que pasa es que dicen los "supuestos testigos"
que antes de desaparecer, las personas vuelan.
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